Gran parte de lo que soy y he vivido se ha convertido en la razón por la que hoy guío retiros. Mi vida es una historia tejida por el deseo profundo de explorar lo desconocido y abrazar la vida con intensidad. Es un camino de búsqueda, aprendizajes y renacimiento constante.
Tenía 19 años y estudiaba Sociología cuando vi "Diarios de motocicleta". Aquella noche no solo cambió mis planes de vacaciones, sino también el rumbo de mi vida. Sentí que tenía que salir, descubrir, vivir. Esa misma noche busqué trabajo como garzona en un restaurante, y seis meses más tarde, con mi mochila al hombro, emprendí mi primer gran viaje: dos meses desde Panamá hasta Guatemala.
Han pasado ya dos décadas desde entonces. Durante ese tiempo, viví cinco años viajando de manera continua, recorriendo distintos países una y otra vez. Cada regreso no fue un punto final, sino una nueva apertura. Porque cada viaje no solo me llevó a descubrir geografías distintas, sino también a adentrarme en territorios internos que aún no conocía.
El buceo, los encuentros, los paisajes y los silencios se convirtieron en mis maestros. Aprendí a habitar el presente, a soltar certezas, a respirar profundo, dentro y fuera del agua, y a comprender que, al final, el viaje más largo y transformador es siempre hacia adentro.
El buceo me mostró otro mundo.
Durante años fue mi brújula: trabajé y buceé en el Golfo de México, el Caribe, las islas de Oceanía (al norte de Nueva Zelanda) Tailandia, Filipinas y Turquía entre otros paises de Europa. Bajé en aguas que no solo escondían vida marina, sino también profundas lecciones de conexión, humildad y asombro.
Me he sumergido en cenotes sagrados a más de 25 metros de profundidad, en apnea, conectando con mi respiración y el silencio de la tierra líquida.
Guío a otros hacia esas profundidades. No solo físicas, sino personales. Bucear con tiburones o descender con una sola respiración por un cenote no es solo un acto de valentía: es un acto de confianza. En ti. En el entorno. En la vida.
Mi historia no tiene una línea recta. Tiene curvas, saltos al vacío, idiomas nuevos, países lejanos, y decisiones que se tomaron en segundos pero marcaron décadas.A los 18, coordinaba a 170 voluntarios en zonas vulnerables de Santiago de Chile, promoviendo la integración social y los planes de habilitación en comunidad. A los 22, decidí dejar de intentar encajar en un sistema que no resonaba conmigo. Tras atravesar una depresión profunda encontré en el Iyengar yoga una práctica que me sostuvo pero el desgarro mi alma era mas fuerte, no encontraba mi lugar así que partí a Nueva Zelanda a aprender inglés. Viví dos años y medio allí, y luego me mudé a Inglaterra. Entre medio viví en Tailandia, en un departamento donde el vecino del piso de abajo era domador de serpientes… y convivía con una anaconda y 12 cascabeles en un casita lateral, en su patio.
A los 25, antes de ser madre, guiaba inmersiones con tiburones toro —una especie tan poderosa como sensible. A los 30, flotaba sobre una manta oceánica en las aguas del Parque Nacional de Komodo junto a mi hija y mi pareja de ese entonces. Todas esas experiencias fueron mucho más que aventuras. Fueron rituales. Caminos hacia una verdad más profunda. Mi camino de búsqueda me llevó a seguir aprendiendo de mis maestros de yoga y meditación, desde Estados Unidos hasta Asia, atravesando la mística India, absorbiendo con el alma cada enseñanza que sentía como un llamado profundo del corazón.
He aprendido que la verdadera profundidad no está en cuántos metros bajas, sino en cuánto te permites sentir, transformar y conectar.
Hoy, mi viaje continúa desde otro lugar: el de la guía y el propósito.
Desde 2019 organizo retiros de yoga y meditación en distintos rincones del mundo. En ellos confluyen la conexión con la naturaleza, la sabiduría ancestral de las comunidades locales y el fuego de la aventura. El yoga y la meditación han sido siempre el hilo conductor, pero lo que realmente guía estos encuentros es el anhelo de reconectar con lo esencial.
En los últimos años, he sentido la necesidad de ir más allá. Ya no se trata solo de viajar, sino de crear experiencias transformadoras. Por eso, diseñé una trilogía de valores que hoy sustentan cada retiro que guío.
✨ Who I Am
Much of who I am and what I have lived has become the reason why I now guide retreats. My life is a story woven from a deep desire to explore the unknown and to embrace life with intensity. It is a path of inquiry, learning, and constant renewal.
I was nineteen and studying Sociology when I watched The Motorcycle Diaries. That night changed not only my vacation plans, but the direction of my life. I felt an unmistakable call to leave, to discover, to truly live. That same night I found a job waiting tables, and six months later, with a backpack on my shoulders, I began my first great journey: two months traveling from Panama to Guatemala.
Two decades have passed since then. During that time, I spent five years traveling continuously, moving through different countries again and again. Each return was not an ending, but a new opening. Every journey led me not only to new landscapes, but into inner territories I had never explored before.
Diving, encounters, landscapes, and silence became my teachers. I learned how to inhabit the present moment, to release certainty, to breathe deeply — both in and out of the water — and to understand that the longest and most transformative journey is always inward.
Diving revealed another world to me.
For many years it became my compass. I worked and dove in the Gulf of Mexico, the Caribbean, the islands of Oceania (north of New Zealand), Thailand, the Philippines, Turkey, and several countries throughout Europe. I descended into waters that held not only marine life, but profound lessons in connection, humility, and awe.
I have freedived into sacred cenotes beyond 25 meters deep, connecting with my breath and the silence of liquid earth.
I guide others into these depths — not only physical, but personal. Swimming with sharks or descending into a cenote on a single breath is not only an act of courage; it is an act of trust. In yourself. In the environment. In life.
My story is not linear. It is shaped by curves, leaps into the unknown, new languages, distant countries, and decisions made in seconds that shaped decades. At eighteen, I coordinated over 170 volunteers in vulnerable communities in Santiago de Chile, supporting social integration and community development initiatives. At twenty-two, I chose to stop trying to fit into a system that did not resonate with me. After moving through a deep depression, I found in Iyengar Yoga a practice that sustained me — yet the longing in my soul remained strong, and I left for New Zealand to learn English. I lived there for two and a half years and later moved to England. Along the way, I also lived in Thailand, in an apartment where the neighbor downstairs was a snake charmer, living alongside an anaconda and twelve rattlesnakes in a small house in his yard.
At twenty-five, before becoming a mother, I guided dives with bull sharks — a species as powerful as it is sensitive. At thirty, I floated above an oceanic manta ray in the waters of Komodo National Park with my daughter and my partner at the time. All of these experiences were far more than adventures. They were rituals — pathways toward a deeper truth. My ongoing search led me to continue studying with my teachers of yoga and meditation, from the United States to Asia, and through the mysticism of India, absorbing each teaching as a profound call of the heart.
I have learned that true depth is not measured in how many meters you descend, but in how deeply you allow yourself to feel, transform, and connect.
Today, my journey continues from a different place — one of guidance and purpose.
Since 2019, I have been organizing yoga and meditation retreats in different parts of the world. These gatherings weave together connection with nature, the ancestral wisdom of local communities, and the fire of adventure. Yoga and meditation have always been the common thread, but what truly guides these experiences is the longing to reconnect with what is essential.
In recent years, I have felt the call to go even further. It is no longer only about traveling, but about creating truly transformative experiences. From this vision, I designed a trilogy of values that now sustains every retreat I guide.
Me inspiran todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida. Me inspiran sus luchas y sus motivaciones, su silencio y su resiliencia, su búsqueda constante y su curiosidad inagotable.
Uno de mis propósitos es reunirlas, acercarlas, permitir que se conozcan, se escuchen, aprendan unas de otras. Que crezcan juntas, que se admiren, que se inspiren y se impulsen mutuamente.
Me inspira el fuego que arde en cada una de ellas , ese fuego capaz de encender hogueras o mover montañas, si hace falta.
Y me inspira también la naturaleza: la vastedad del océano, que me enseñó a confiar en lo invisible. La profundidad del agua, que me obligó a soltar el control para poder flotar. La selva, con su caos perfecto, su ritmo propio y su silenciosa sabiduría. Me inspiran los ciclos de la luna, las raíces de los árboles, el vuelo de las aves migratorias.
Porque como ellas, yo también sigo moviéndome, buscándome, transformándome. Y en ese viaje, encuentro inspiración en todo lo que respira, crece y se adapta.
What inspires me?
I am inspired by every person I have encountered — their struggles and longings, their silence and resilience, their endless curiosity and devotion to growth.
One of my deepest intentions is to gather people together, to create spaces where they can truly meet, listen, learn from one another, and rise together — inspiring and supporting each other along the way.
I am inspired by the fire that lives within each of them — a fire powerful enough to ignite great transformations or move mountains when necessary.
Nature also inspires me: the vastness of the ocean that taught me to trust the unseen; the depth of water that invited me to release control in order to float; the jungle with its sacred chaos, organic rhythm, and quiet intelligence. I am inspired by the cycles of the moon, the deep roots of trees, and the flight of migrating birds.
Like all of them, I continue to move, to evolve, and to transform. And in this ongoing journey, I find inspiration in everything that breathes, grows, and adapts.
Este no es un viaje cualquiera. Es una puerta.
Una invitación a traspasar el umbral de lo superficial y sumergirnos en una experiencia que transforma, vincula y enraíza.
Cada retiro está diseñado para abrir espacio a lo profundo: lo que se mueve dentro, lo que vibra en la tierra, lo que circula entre personas, animales, lo que se devuelve a la vida que nos da.
Queremos que cada paso que demos, cada palabra, cada silencio, cada gesto de presencia, sea parte de una danza más grande que nos incluya a todas: seres, tierra, comunidades, memorias y futuros.
Desde esta visión, se teje la estructura viva de nuestros encuentros, sostenida por tres ejes que guían e inspiran la experiencia:
Sacred Triad
This is not just a journey. It is a doorway.
An invitation to cross the threshold of the superficial and immerse ourselves in an experience that transforms, connects, and roots us.
Each retreat is designed to open space for what is deep: what moves within us, what vibrates in the earth, what circulates between people and animals, and what returns to the life that sustains us.
We intend that every step we take, every word, every silence, every gesture of presence, becomes part of a greater dance that includes us all — beings, land, communities, memories, and futures.
From this vision, the living structure of our gatherings is woven, sustained by three guiding pillars that inspire and shape the experience:
Apadrinamiento 2025 en Centro de Rescate Amazónico

Este 2026 comenzamos con una nueva estructura de apadrinamiento consciente, que incluye no solo comunidades locales, sino también centros de rescate animal, casas de acogida para niños, centros de mujeres y otros espacios que sostienen la vida con amor y cuidado.
Este pilar es parte esencial de nuestra cosmovisión integral y espiritual, y de nuestra manera de entender un turismo con propósito, tejido desde la reciprocidad, la sostenibilidad y la compasión.
Si te gustaría saber más sobre nosotros y sobre lo que hay detrás de cada retiro, escríbenos.
Queremos dejar la puerta abierta a quienes sienten el llamado de caminar junto a nosotros y vivir experiencias verdaderamente transformadoras.
Samadhi Eco Resort Diciembre 2025
Somos el encuentro en cada segundo
Cuando las mujeres reafirman su vínculo con la naturaleza salvaje, despiertan a una presencia interior: una observadora, una conocedora, una visionaria, un oráculo, una inspiradora, un ser intuitivo, una hacedora, una creadora, una inventora y una oyente.
Una guía que revela el camino hacia una vida más vibrante, más auténtica, más libre.
Uluwatu, Ubud y Tailandia
15-30Octubre
Nosara
Pichilemu
México lindo y querido
Conviento de lobos
Chillán
Rincón secreto en Pucón
La isla de los dioses
Canggu y Ubud